"
Ella apoyó la palma de su mano en su mejilla.
-Ya no tengo miedo, Usul. Mírame. Cuando me abrazas así, también yo veo lo que tú ves.
-¿Qué es lo que ves? -preguntó él.
-A nosotros dos dándonos mutuamente amor en un momento de calma entre tormentas. Eso es lo que debemos hacer.
(...) y pensó: En tantas ocasiones me has dado tranquilidad y el olvido. De nuevo le aferró la hiperiluminación, con sus detalladas imágenes del tiempo, y sintió su futuro transformarse en recuerdos: las tiernas agresiones del amor físico, la comunión de identidades, la participación, la dulzura y la violencia.
-Tú eres fuerte, Chani -murmuró-. Quédate conmigo.
-Siempre -dijo ella, y le besó en la mejilla. "
Frank Herbert.-DUNE